Durante todo un día de ordenador, creando la que sería la próxima noticia del día llegó la hora de comer, bajé a un pequeño bar que había a la vuelta de la esquina, compré un sándwich y un botellín de agua para saciar la sed pos-comida y me senté en un banco debajo de un frondoso árbol residencia de varias familias de inofensivos pájaros. La gente caminaba rápidamente por la calle, el ajetreo era algo común en esa gran ciudad y cada segundo perdido era un momento de éxito que estabas desaprovechando, así que nada más terminar con esa rápida comida subí a la oficina, y continué con mi trabajo esperando que el reloj marcara las siete para volver a casa y poder continuar los tres juntos nuestros planes como habíamos decidido en el desayuno.
Mark y Bárbara estaban esperándome ya en casa, pedí perdón por mi breve retraso y tras deshacerse de esa disculpa sin darle la más mínima importancia cada uno nos dirigimos a nuestro cuarto a prepararnos para la ocasión.
Abrí el armario y saqué un vestido blanco de tirantes que me llegaba por encima de la rodilla, lo adorné con un fino colgante que me regaló mi madre antes de mí partida a los Ángeles, me recogí con dos horquillas el pelo hasta crear una fina cascada de rizos que acariciaban mis hombros, los ojos apenas maquillados de un suave rosa palo hicieron desaparecer lo que había sido la más larga de las semanas y como toque final unas sandalias de la misma gama de rosa hacían que me sintiera un poco más alta.
Fui al salón y me senté en el sofá a charlar un poco con Mark mientras Bárbara terminaba de arreglarse.
-¿Seguro que preferís que vaya yo también? Es vuestro aniversario, creo que estaréis mejor los dos solos.
-No digas tonterías, tú nos has ayudado mucho, y queremos agradecértelo, es más, creo que con una cena no es suficiente.-Dijo sonriendo mientras se acariciaba la típica barba de unos cuantos días sin afeitar que le daba un toque muy varonil el cual Bárbara apreciaba mucho.
-Bueno, como vosotros prefiráis.-Le contesté a la vez que me retiraba el pelo de la cara.- Esta Bárbara… siempre tan coqueta, no ve la hora de separarse de un espejo.
-Sí, siempre ha sido así, incluso desde antes de estar juntos, cuando quedábamos en pandilla ella era la que resaltaba del resto y todas las noches algún que otro ‘’tipo’’ se le acercaba para flirtear un poco con ella, no puedes imaginarte cuanto la quiero Adri, no sé lo que haría sin ella.
Le cogí la mano y a través de su mirada me trasmitió todo lo que él sentía, tanto amor, tanta alegría y todas esas ganas de compartir toda una vida con alguien sin importar el precio de ello era algo increíble.
-Lo sé, y también se que ella a ti te quiere un montón, sois la pareja perfecta y espero que duréis muchos, muchos año más.
-Y espero que tú estés aquí con nosotros.- Concluyó entre risas.
-No lo dudes.
-¡Ya salgo!-Dijo Bárbara desde el interior de su cuarto.
Nada más salir de la habitación pudimos contemplar la buena inversión de tiempo que había echado en arreglarse, lucía un vestido azul eléctrico por encima de la rodilla ligeramente ajustado a su delicada silueta y su pelo corto recién lavado hacía más visible sus grandes ojos marrones perfilados con un oscuro negro que los hacía aun más intensos, y a pesar de su considerable altura unas sandalias de un azul similar se sujetaban en sus delgados tobillos.
-¿Nos vamos?- Dijo cogiendo el bolso.
-Sí, claro, por cierto… me gusta mucho tu vestido.- Le dije mientras abría la puerta.
-Gracias.
Bárbara fue la primera en salir y tras ella Mark le decía algo al oído lo que hizo que ella sonriera, luego yo cerré la puerta con llave. Tenía pinta de que esta sería un gran noche.
más, más, más! =)
ResponderEliminarummm.... me gusta. te sigo!
ResponderEliminardigo lo mismo que osane: mas, mas, mas!!! jaja =)
Lo mismo... me has enganchado!
ResponderEliminarSigo esperando el "Capter 3"!!
:)
Hasta ahora pinta bien la historia, yo tambien te seguire haber que pasa.
ResponderEliminarUn saludo.